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    Manejar el estrés

    Manejar el estrés

    Basándonos en las teorías actuales, el estrés se define como la condición que resulta cuando las transacciones entre una persona y su ambiente la conducen a percibir una discrepancia (real o no) entre las demandas de la situación y sus recursos biológicos, psicológicos o sociales” (Rodríguez, 2001: 60).Es decir, el estrés se produce cuando no sabemos/no creemos saber hacer frente a una situación externa que nos incomoda. No existe vida sin estrés.

    Este estrés no solamente lo sufren los adultos por causas como el trabajo, el dinero, los hijos,… Lo sufren también los mayores. Es un trastorno muy infravalorado e infradiagnosticado en la tercera edad, que puede llegar a convertirse en patológico. El estrés crónico, puede llegar a ser emocional y físicamente extenuante, con alto riesgo de desarrollar enfermedades y manifestaciones relacionadas(Ortega, Ortiz y
    Coronel, 2007).

    Ante una situación vital,ententendiéndose por aquel episodio que genera tensión y cambio, es normal y saludable sufrir estrés. El cuerpo pone en marcha mecanismos bioquímicos y físicos de forma preventiva, como preparación o alerta a ese cambio. El problema surge cuando diariamente se mantiene ese estado de alerta sin ningún episodio que lo origine.

     

    Estrés en la tercera edad

    El ritmo de vida actual que sufrimos todos los adultos , con sus idas y venidas, con mil actividades, siempre intentando rendir más, nos ha llevado a pensar en el momento de la jubilación cómo un remanso de descanso, como una meta de tranquilidad. Se piensa que las personas mayores son pacíficas y reflexivas, que siempre están satisfechas y son amoldables a las situaciones que los familiares más jóvenes les proponen por su bien.

    Sin embargo, la vejez es el momento en que se es más vulnerable, más sujeto al estrés y a la depresión debido a las pérdidas que se debe enfrentar: es momento de cambios vitales importantes como la jubilación en un principio, cambios de domicilio después ( a casa de los hijos, a una residencia); es momento de cambios físicos que llevan a la persona a sufrir enfermedades; es momento de cambios psicológicos debido a la pérdida de seres queridos o amigos; es momento de cambios cognitivos cuando aparecen demencias. Y lo que genera más estrés es la sensación de no ser el dueño de las situaciones, de no poder modificar o solucionar esos cambios.

    Sintomatología estrés crónico

    El adulto mayor genera una sintomatología específica, diferente en muchos casos del adulto más joven. En un  estudio comparativo de estrés entre universitarios y personas mayores, en ítems como ” se siente descansado” o ” siente que ha alcanzado sus metas” ganaban los universitarios. En cambio, en el resto de los ítems se evidenciaba un aumento considerable de estrés en personas mayores.

    • Cansancio extremo. Cambios de humor repentinos, irritabilidad, apatía, abulia. La persona no tiene ganas de hacer nada, si se le insiste se enfada.
    • Aislamiento social. No quiere salir a la calle, no quiere ir con sus amigos, se resiste a ir a reuniones familiares.
    • No quiere comer, o come menos cantidad, o no le importa lo que come.
    • Dejadez en el aseo.
    • Síntomas físicos como dolores de cabeza.
    • Nerviosismo continuo: no paran de dar vueltas por casa, entran y salen.
    • Sacan una y otra vez los objetos de dentro de los armarios, o mueven cosas de sitio.
    • Falta de concentración. Mala memoria. Fallos cognitivos.

    Estrés y Alzheimer

    Se ha demostrado que los procesos de estrés crónico producen la secreción de una serie de hormonas llamadas glucocorticoides. Un estrés mantenido durante períodos largos de tiempo, genera una cantidad excesiva de glucocorticoides.

    Y una presencia elevada de estas hormonas provoca una aceleración en el proceso de muerte neuronal en el hipocampo, generándose alteraciones en las funciones cognitivas de aprendizaje y de memoria, y en algunas regiones frontales ( responsables del juicio y del comportamiento)

    Es decir, un aumento del estrés conlleva un aumento de glucocorticoides, que precipita una destrucción acelerada de regiones cerebrales. Si a una persona con una patología degenerativa como es la enfermedad de Alzheimer, le sumamos un cuadro de estrés continuo, lo que hacemos es catapultar la sintomatología propia de la enfermedad.

    Consejos para reducir el estrés

    Agudo

    • Las técnicas de relajación son  muy recomendables. La relajación progresiva muscular consiste tensar los músculos de todo el cuerpo para luego relajarlos. Más adelante, se puede realizar una versión rápida para situaciones diarias que generen estrés.
    • Prever situaciones. Explicar a la persona lo que vamos a hacer a continuación, o dónde va a ir esta tarde.
    • No gritarle continuamente. Si nos exaspera por su comportamiento, o porque no nos entiende, nos alejamos y contamos hasta 10. Gritarle a una persona con deterioro cognitivo no hace que te comprenda mejor.
    • No crearle estrés no significa que le dejemos hacer lo que quiera: si existe deterioro cognitivo no es dueño/a de sus actos, por lo que requiere supervisión y una programación de su vida cotidiana, externa.

    Crónico

    • Un entrenamiento centrado en  objetivos como el mantenimiento y la promoción de un estado físico óptimo (realización ejercicio físico adaptado a la persona, control de la dieta apropiada a la edad y a las posibles enfermedades, etc.), el fomento de una red de apoyo social,  la implicación en actividades de ocio.
    • Rehabilitación cognitiva  mediante estrategias dirigidas al desarrollo de un pensamiento positivo y ajustado, que favorezca un mayor ajuste a la vida cotidiana.
    • Rehabilitación conductual como el entrenamiento en habilidades sociales, la solución de problemas, el autocontrol o la gestión del tiempo, con el objetivo de mejorar su calidad de vida.

     

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