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    Síndrome del cuidador

    síndrome del cuidador

    Síndrome del cuidador

    El síndrome del cuidador nace de la mano de Herbert J.Freudenberger, psicólogo estadounidense. Fue uno de los primeros en describir los síntomas de agotamiento profesional  a los que llamó ” el síndrome de Burnout”. La primera referencia a este vocablo tuvo lugar en 1980, en un libro que escribió para reflejar este fenómeno.

    Actualmente  las familias son menos numerosas, por lo que la tarea de cuidar a las personas dependientes se divide entre un menor número de personas, normalmente el cónyuge, los hijos o hermanos solteros o viudos. Entre las personas que asumen ese cuidado muchas veces aparece una serie de síntomas que dan lugar al síndrome del cuidador quemado.¿ Se imaginan un trabajo 24 horas, 7 días a la semana, con una gran responsabilidad, con una carga mental y física muy importante y sin remunerar? La persona que “cuida” a otra puede desarrollar episodios de estrés de variable intensidad. Se trata de un trastorno con unas implicaciones graves tanto a nivel físico como psicológico.

    Este síndrome se caracteriza por la presencia de estrés, ansiedad, depresión, irritabilidad, insomnio, dificultad de concentración, apatía, pérdida de apetito, cefalea, o abuso de sustancias nocivas, entre otros. Estas personas tienen sentimiento de culpa, dejan de lado sus actividades de ocio y diversión, como a sus amigos, para dedicarse plenamente a la tarea del cuidado; manifiestan también tristeza y tensión ambiental, son incapaces de relajarse y pueden presentar un aislamiento social y sentimiento de soledad.

    Es muy común y muy silencioso. Debido a la educación recibida en las generaciones nacidas en las décadas 20,30,40 y 50, se le ha asignado un rol no elegido de cuidadora a la mujer. Esto deriva en situaciones actuales rocambolescas, en las que esposas con edades superiores a los 80 años, con patologías propias y a veces muy limitantes, se hayan cuidando sin descanso a sus maridos o familiares.

    De esta situación surgen tres graves problemas:

    1. El cuidador principal ( normalmente la esposa) no está capacitada para cuidar de una persona enferma, por lo que comete negligencias ( en la administración de la medicación, en la comida, en la ausencia de visitas médicas…)
    2. La esposa sufre un desgaste físico acelerado, lo que aboca a la presentación o complicación de enfermedades.
    3. Los dos miembros, debido a al suma de las actuaciones anteriores, acaban habitando en una vivienda sin las condiciones higiénicas adecuadas, alimentándose de forma incorrecta o escasa, no recibiendo el control médico adecuado, o no llevando una gestión de la toma de medicación correcta.

    En España hay un 18,4% de personas mayores de 65 años sobre el total de la población, según datos del Instituto Nacional de Estadística. De esta cifra, el 60% corresponde a mayores de 80 años. A este ritmo, se prevé que este porcentaje alcance el 34,6% de la población en el año 2.060. Nos encontramos con una población envejecida, con una mayor tendencia a presentar enfermedades crónicas. Muchas de estas patologías derivan en trastornos que afectan a la movilidad general y a la funcionalidad diaria de la persona.

    FACTORES DE RIESGO

    Entre las causas  de que aparezca en estas personas el síndrome del cuidador quemado se encuentran :

    • Mayor probabilidad a mayor edad de la persona dependiente
    • Presencia de agresividad,
    • Mayor número de enfermedades o patologías físicas y psicológicas,
    • Ausencia de colaboración de otros familiares
    • Ausencia de formación e información en el cuidador

     

    SÍNTOMAS DEL SÍNDROME DEL CUIDADOR

    • Trastornos del sueño.
    •  Irritabilidad.
    • Altos niveles de ansiedad.
    •  Reacción exagerada a críticas.
    • Dificultad en relaciones interpersonales.
    •  Desesperanza.
    • Resentimiento.
    • Ideación suicida o de abandono.
    •  Dolores.( tanto reales como psicosomáticos)
    •  Cansancio.
    •  Aislamiento y perdida de interés.
    •  Dificultades para concentrarse y alteración de la memoria.
    • Trastornos osteomusculares y dolores asociados (patologías cardiovasculares ;Trastornos gastrointestinales; Alteraciones del sistema inmunológico; Problemas respiratorios)
    • Problemas clínicos: (Depresión, ansiedad, estrés, hipocondría)

    RECOMENDACIONES TERAPEÚTICAS

    Sin duda el mayor handicap que nos encontramos en este síndrome es el descubrimiento. Al ser una patología silenciosa, normalmente cuando los familiares directos son conscientes de la situación, es porque el cuidador personal está sufriendo los efectos de forma llamativa. Proponemos unas actuaciones eficaces en la solución de esta grave problemática, aunque obviamente, cada familia tiene sus circunstancias personales.

    • La intervención psicológica  cognitivo conductual, es decir, debería centrarse en la modificación de aspectos cognitivos y en la intervención sobre determinadas conductas.
    • Informarse muy bien sobre los cuidados que precisa la persona a la que va a cuidar.
    • Mindfulness. Ha demostrado resultados si se integra su práctica en las rutina diaria.
    • Mantener un tiempo a la semana para el cuidador( ayuda de  un asistente que cuide del enfermo durante ese tiempo)
    • Centro de día para la persona enferma. Así el cuidador dispondrá de tiempo diario libre y la persona enferma mejorará su salud.
    • Debe cuidar su aspecto físico, esto mejorará su bienestar psicológico.
    •  Que acuda a su médico siempre que se encuentre mal, no lo deje para más adelante y no ponga excusas para no ir. Realice los seguimientos que sean necesarios si padece alguna enfermedad ( cuidado con esto, hay cuidadores que sufren de hipocondría)
    • Si la familia puede, realizar un seguimiento de la medicación semanal y la compra de fármacos ( con un pastillero,por ejemplo)
    • Realizar supervisiones de la comida ( revisar al nevera y al despensa, hay servicios del ayuntamiento que llevan la comida hecha al hogar por un precio ajustado…)

    El cuidado de personas mayores por personas también mayores en un entorno solitario es uno de los problemas que nos encontramos en la sociedad actual. También está presente la situación en la que los hijos (normalmente hijas) que casi dejan de lado a su propia familia, y prescinden de todo ocio posible por dedicarse enteramente al cuidado de los padres muy mayores. Por desgracia, estas situaciones se vana  a ir agravando en el futuro, debido a la organización social del siglo XXI.

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